sábado, 3 de febrero de 2007

Rompetechos 2ª parte

Como os avisé poco a poco os voy a ir contando poco a poco esas cosillas que nos pasan por no tener las gafas puestas tooooodo el día.

Un día alguien tuvo la brillante idea de que para distinguir la O del 0 sería más fácil cruzar al 0 con una barrita en diagonal. Yo trabajo en un hotel y se debieron juntar el programador informático con el del invento de la barrita y decidieron usarlo en el programa de alojamiento. Lo que nadie les contó fue que ese cero con la barrita por el medio es muy similar a..... ¡¡un ocho!! sí a ésto "8". Hay veces que con las prisas (y sin las gafas puestas) es un poco inevitable que pasen cosas como que en la pantalla ponga 310 y tú leas 318, eso significa que el ordenador te dice que el Sr Fernández está alojado en la 310 y yo le doy la llave de la 318 donde está el Sr López. Si el Sr López no está en la habitación pues se queda en una vuelta del cliente a la recepción mosqueado porque esas no son sus cosas. Si el Sr López está en la habitación hay que sumarle la visita con cara de mosqueo del Sr Fernández y la llamada de teléfono del Sr. López. Siempre lo he sorteado poniendo mi mejor cara de ¡no me lo puedo creer! ¡es magia! ¡los números se cambian solos!. Normalmente la gente no se enfada mucho y se lo toma con buen humor pidiendo siempre el Sr Fernández que cuando abra la puerta de la habitación o estén sus cosas o una "chica agradable" en vez de un señor pequeñito con pijama de lunares, rechoncho y bigotudo como el Sr. López.

El día que ya me planteé ponerme las gafas fue un sábado a las cuatro de la mañana. Viene una parejita y me pide una habitación, rápidamente les doy la 218, a los diez minutos aparece otra parejita y ¡¡horror, el ordenador me da la 210 y yo les doy a ellos la 218!!, gracias a la tecnología porque las llaves son magnéticas, claro ellos intentaban entrar, y la luz se ponía roja. Debió salir el chico de la primera parejita con la ropa que no le había dado tiempo a quitarse en 10 minutos y tras una pequeña charla entre ellos "ésta es mi habitación, no es la mía". La segunda pareja baja y me dice "en esta habitación hay gente ¿tenemos que esperar a que acaben o nos unimos a ellos?" a continuación me suena el teléfono y los chicos de la 218 me pregunta si tiene que dejar ya la habitación. Como puedo restablezco el orden y a los de la 218 les digo que no se preocupen que ha sido una confusión que sigan a la suyo, y a la otra parejita les ofrezco la opción de meterse en su habitación la 210 y con un "disculpen las molestias porque he escrito un poco mal el número de su habitación y el cero parece un ocho".

2 comentarios:

Laurix dijo...

Ja, ja,ja, ja... Pues se podían haber unido todos: El Sr. Fernández, el Sr. López y las dos parejas, ya verías qué cachondeo!!!

fifilota dijo...

Je je je... ¡¡qué buena anecdota!!